El sábado 30 de octubre empezó el asunto. Debido a ciertos fraudes que se estaban produciendo en torno a una compañía de telefonía móvil (que a partir de ahora llamaré «Timostar») y como precaución, decidí llamar a Timostar para cerciorarme de que yo no era víctima de ningún tipo de delito, es decir, que nadie había hecho un contrato suplantando mi identidad.
Por ello llamé al ****, teléfono de información de Timostar. Tengo que decir a todo esto que yo nunca fui cliente de Timostar. Jamás tuve contratado ningún servicio con esta compañía, por lo tanto, mis datos habrían de ser completamente desconocidos para Timostar. Pero cuál no sería mi sorpresa cuando los operadores de dicha compañía, tras llamar desde mi número de teléfono móvil e indicarles mi nombre y mi número de DNI, me informan de que tengo pendiente dos facturas que ascienden a un total de unos 1.600 euros. Le comunico al operador que eso es imposible, que yo NO hicen ningún contrato con Timostar, que nunca fui cliente de Timostar, y por lo tanto, no es posible que haya ninguna factura vinculada a mi nombre y a mi número de DNI. Ellos (digo ellos, porque me pasan constantemente de unos a otros, algunas veces cortándome la llamada y teniendo que volver a llamar y vuelta a pasarme de unos a otros) me indican que sí, que eso es lo que consta en sus archivos. Les pregunto que cómo es posible, que yo (les vuelvo a repetir) NO hice nunca ningún contrato con ellos. La respuesta de ellos sigue siendo la misma, que tengo pendiente esas facturas.
Bien, les comunico que en caso de que eso fuera verdad tendrían que tener mi fotocopia de DNI, que si me pueden garantizar que tienen físicamente una fotocopia de DNI. Ellos me dicen que no lo pueden garantizar porque, como operadores, no tienen ahí el contrato delante ni ningún documento físico delante. Vale, corto llamada y me sereno.
Bien, después de serenarme, decido intentar averiguar, de nuevo telefónicamente, todo lo concerniente a mis «supuestos» impagos con Timostar. Es decir, fechas de factura, concepto (es decir, qué «contraté» exactamente), dirección postal... Total, al final, después de los paseos por la red telefónica, yendo de unos a otros, me dicen, simplemente dando mi nombre y número de DNI, que las facturas corresponden a una línea de teléfono, contratada en agosto y dada de baja en septiembre porque Timostar sospechó que era fraude. Ahí me concretan el importe de cada una de las dos facturas. Efectivamente, la cuenta bancaria en la que supuestamente domicilié el contrato es de Caixa de Catalunya. Ni decir tiene que yo no tengo ni tuve en mi vida cuenta bancaria en ninguna caja de Catalunya.
Claro, luego analicé lo dicho. Ellos supusieron que era fraude cuando quisieron cobrar de la cuenta bancaria, y al ver que era falsa, deciden cortar el grifo. Y claro, sólo da tiempo a enviar dos facturas.
En la misma llamada donde me dicen que tengo supuestamente cuenta en Caixa Catalunya (aunque no me dicen el número), les pido que me digan la dirección postal a la que está asociada la factura. Porque claro, a mí no me había llegado ninguna factura a mi casa, y como estaba llamando a finales de octubre, pues las facturas me tendrían que haber llegado. Ellos, los teleoperadores, me deniegan el acceso a esos datos. Eso no lo pueden dar por teléfono, me dicen. Vale.
Decido ir a la tienda de Timostar más cercana. Allí, una chica muy maja, por cierto, me dice que ella no puede facilitarme duplicado de factura, que es lo que le pedí. Que eso lo tendría que hacer entrando a mi «área de cliente» en su web, y a partir de ahí imprimir copia. Ella intenta entrar, pero una y otra vez el sistema no le deja. No hay nada que hacer.
Llamo de nuevo a los teleoperadores. Les pido un duplicado de factura y me dicen que no hay manera. Que la línea al estar dada de baja, no hay posibilidad de hacer nada con ella. Ni cambiar dirección ni hacer nada.
Yo, muy indignado me fui a comisaría inmediatamente. Allí les comenté el asunto y la mujer policía que nos atendió me instó a esperar por la factura vía postal, para adjuntarla a la denuncia. Yo le dije que no sabía si la dirección postal estaba bien, que lo mismo, igual que la persona que me suplantó se inventó una cuenta bancaria, pues de igual forma se podía haber inventado una dirección postal y por tanto nunca me llegaría. ¿No podía denunciar igual? En fin, al final, no puse la denuncia y decidí esperar unos días (era sábado) hasta la semana que viene a ver si me llegaba algo.
Sin embargo, cuando salí de allí volví a llamar a Timostar e insistir en que me facilitaran los datos de mis supuestas facturas. Necesitaba saber qué dirección postal tenían. Al final, como antes, después de botar de unos a otros operadores, consigo que uno me diga que la dirección postal corresponde a una dirección de Barcelona. Yo soy asturiano, así que aquello era surrealista. Por cierto, tuve la suerte de tener conocidos viviendo en Barcelona y me aseguraron, ese mismo día, que esa dirección concreta correspondía a una Farmacia. Lo único correcto que había dicho mi suplantador al hacer el contrato era mi nombre, apellidos y mi número de DNI. Si se fija el lector, el nombre y apellidos de cualquier persona con su correspondiente DNI se puede sacar relativamente fácil a través de internet. Sobre todo, aquellos que se hayan presentado a algún tipo de proceso selectivo para la función pública. Todos los nombres con sus DNI aparecen publicados en los boletines oficiales.
Como había pasado el día (era sábado) y ya estábamos en horas de tarde, ya no estaba abierto correos. Lo digo porque lo que se me ocurrió fue dirigir un escrito a la Agencia Estatal de Protección de Datos. Creo que se violaron fragantemente mis derechos por no exigir documentación ni pruebas para identificar correctamente a sus clientes a la hora de realizar contratos. Pero claro, correos, sábado por la tarde estaba cerrado. El día siguiente era domingo, y el lunes, por ser día 1 de noviembre (festivo por ser Día de Todos los Santos) también cerrado. Tenía tiempo, pues, para redactar tranquilamente la carta.
Al día siguiente, domingo 31, me doy cuenta de que no pregunté el concepto por el que se facturó, es decir, qué es lo que contraté. Después de varios operadores, consigo que me digan que, no sólo contraté una línea de teléfono, sino dos líneas de teléfono (el día anterior me habían informado sólo de una línea). Les digo que si no hay manera de duplicar factura cambiando la dirección postal. Me dice que no, que las líneas al estar dadas de baja por fraude, pues que no se puede hacer nada con ellas. Y en esta misma conversación la chica, responsable de Dirección de Facturación, o algo así, me dice que, como Timostar había dado de baja esas líneas por fraude, se estaba anulando todas aquellas facturas vinculadas con ese contrato. Le pedí que me lo repitiera. Ella me dijo que las dos facturas a mi nombre, Timostar las estaba procediendo a anular, con lo que yo no iba a tener que pagar nada. Le pedí que si me lo podía enviar por escrito eso que me estaba diciendo, ella me lo negó, pero que no me preocupara, que la anulación de las facturas sería de 7 a 10 días. Yo le dije que si después de la anulación, me podían dar un justificante de esa anulación y de que yo no tenía pendiente ninguna deuda con Timostar. Ella me dijo que sí, que una vez procedida la anulación, ya se pondrían en contacto conmigo por teléfono (le dejé mi número de móvil, desde el mismo que estaba llamando). Como yo no me fiaba, le dije que iba a llamar yo en una semana y ella me dio un «Código de Excepción», o algo así, con el que podría hacer referencia a ese caso. Me dio una serie de números, como si fuera un número de expediente, para que cuando llamara lo mentara y así supieran qué estaba hablando.
Hasta aquí de momento la rocambolesca historia. Sigo sin fiarme de lo de la «anulación de facturas». Ver veremos. Tienen una semana de margen.
Por ello llamé al ****, teléfono de información de Timostar. Tengo que decir a todo esto que yo nunca fui cliente de Timostar. Jamás tuve contratado ningún servicio con esta compañía, por lo tanto, mis datos habrían de ser completamente desconocidos para Timostar. Pero cuál no sería mi sorpresa cuando los operadores de dicha compañía, tras llamar desde mi número de teléfono móvil e indicarles mi nombre y mi número de DNI, me informan de que tengo pendiente dos facturas que ascienden a un total de unos 1.600 euros. Le comunico al operador que eso es imposible, que yo NO hicen ningún contrato con Timostar, que nunca fui cliente de Timostar, y por lo tanto, no es posible que haya ninguna factura vinculada a mi nombre y a mi número de DNI. Ellos (digo ellos, porque me pasan constantemente de unos a otros, algunas veces cortándome la llamada y teniendo que volver a llamar y vuelta a pasarme de unos a otros) me indican que sí, que eso es lo que consta en sus archivos. Les pregunto que cómo es posible, que yo (les vuelvo a repetir) NO hice nunca ningún contrato con ellos. La respuesta de ellos sigue siendo la misma, que tengo pendiente esas facturas.
Bien, les comunico que en caso de que eso fuera verdad tendrían que tener mi fotocopia de DNI, que si me pueden garantizar que tienen físicamente una fotocopia de DNI. Ellos me dicen que no lo pueden garantizar porque, como operadores, no tienen ahí el contrato delante ni ningún documento físico delante. Vale, corto llamada y me sereno.
Bien, después de serenarme, decido intentar averiguar, de nuevo telefónicamente, todo lo concerniente a mis «supuestos» impagos con Timostar. Es decir, fechas de factura, concepto (es decir, qué «contraté» exactamente), dirección postal... Total, al final, después de los paseos por la red telefónica, yendo de unos a otros, me dicen, simplemente dando mi nombre y número de DNI, que las facturas corresponden a una línea de teléfono, contratada en agosto y dada de baja en septiembre porque Timostar sospechó que era fraude. Ahí me concretan el importe de cada una de las dos facturas. Efectivamente, la cuenta bancaria en la que supuestamente domicilié el contrato es de Caixa de Catalunya. Ni decir tiene que yo no tengo ni tuve en mi vida cuenta bancaria en ninguna caja de Catalunya.
Claro, luego analicé lo dicho. Ellos supusieron que era fraude cuando quisieron cobrar de la cuenta bancaria, y al ver que era falsa, deciden cortar el grifo. Y claro, sólo da tiempo a enviar dos facturas.
En la misma llamada donde me dicen que tengo supuestamente cuenta en Caixa Catalunya (aunque no me dicen el número), les pido que me digan la dirección postal a la que está asociada la factura. Porque claro, a mí no me había llegado ninguna factura a mi casa, y como estaba llamando a finales de octubre, pues las facturas me tendrían que haber llegado. Ellos, los teleoperadores, me deniegan el acceso a esos datos. Eso no lo pueden dar por teléfono, me dicen. Vale.
Decido ir a la tienda de Timostar más cercana. Allí, una chica muy maja, por cierto, me dice que ella no puede facilitarme duplicado de factura, que es lo que le pedí. Que eso lo tendría que hacer entrando a mi «área de cliente» en su web, y a partir de ahí imprimir copia. Ella intenta entrar, pero una y otra vez el sistema no le deja. No hay nada que hacer.
Llamo de nuevo a los teleoperadores. Les pido un duplicado de factura y me dicen que no hay manera. Que la línea al estar dada de baja, no hay posibilidad de hacer nada con ella. Ni cambiar dirección ni hacer nada.
Yo, muy indignado me fui a comisaría inmediatamente. Allí les comenté el asunto y la mujer policía que nos atendió me instó a esperar por la factura vía postal, para adjuntarla a la denuncia. Yo le dije que no sabía si la dirección postal estaba bien, que lo mismo, igual que la persona que me suplantó se inventó una cuenta bancaria, pues de igual forma se podía haber inventado una dirección postal y por tanto nunca me llegaría. ¿No podía denunciar igual? En fin, al final, no puse la denuncia y decidí esperar unos días (era sábado) hasta la semana que viene a ver si me llegaba algo.
Sin embargo, cuando salí de allí volví a llamar a Timostar e insistir en que me facilitaran los datos de mis supuestas facturas. Necesitaba saber qué dirección postal tenían. Al final, como antes, después de botar de unos a otros operadores, consigo que uno me diga que la dirección postal corresponde a una dirección de Barcelona. Yo soy asturiano, así que aquello era surrealista. Por cierto, tuve la suerte de tener conocidos viviendo en Barcelona y me aseguraron, ese mismo día, que esa dirección concreta correspondía a una Farmacia. Lo único correcto que había dicho mi suplantador al hacer el contrato era mi nombre, apellidos y mi número de DNI. Si se fija el lector, el nombre y apellidos de cualquier persona con su correspondiente DNI se puede sacar relativamente fácil a través de internet. Sobre todo, aquellos que se hayan presentado a algún tipo de proceso selectivo para la función pública. Todos los nombres con sus DNI aparecen publicados en los boletines oficiales.
Como había pasado el día (era sábado) y ya estábamos en horas de tarde, ya no estaba abierto correos. Lo digo porque lo que se me ocurrió fue dirigir un escrito a la Agencia Estatal de Protección de Datos. Creo que se violaron fragantemente mis derechos por no exigir documentación ni pruebas para identificar correctamente a sus clientes a la hora de realizar contratos. Pero claro, correos, sábado por la tarde estaba cerrado. El día siguiente era domingo, y el lunes, por ser día 1 de noviembre (festivo por ser Día de Todos los Santos) también cerrado. Tenía tiempo, pues, para redactar tranquilamente la carta.
Al día siguiente, domingo 31, me doy cuenta de que no pregunté el concepto por el que se facturó, es decir, qué es lo que contraté. Después de varios operadores, consigo que me digan que, no sólo contraté una línea de teléfono, sino dos líneas de teléfono (el día anterior me habían informado sólo de una línea). Les digo que si no hay manera de duplicar factura cambiando la dirección postal. Me dice que no, que las líneas al estar dadas de baja por fraude, pues que no se puede hacer nada con ellas. Y en esta misma conversación la chica, responsable de Dirección de Facturación, o algo así, me dice que, como Timostar había dado de baja esas líneas por fraude, se estaba anulando todas aquellas facturas vinculadas con ese contrato. Le pedí que me lo repitiera. Ella me dijo que las dos facturas a mi nombre, Timostar las estaba procediendo a anular, con lo que yo no iba a tener que pagar nada. Le pedí que si me lo podía enviar por escrito eso que me estaba diciendo, ella me lo negó, pero que no me preocupara, que la anulación de las facturas sería de 7 a 10 días. Yo le dije que si después de la anulación, me podían dar un justificante de esa anulación y de que yo no tenía pendiente ninguna deuda con Timostar. Ella me dijo que sí, que una vez procedida la anulación, ya se pondrían en contacto conmigo por teléfono (le dejé mi número de móvil, desde el mismo que estaba llamando). Como yo no me fiaba, le dije que iba a llamar yo en una semana y ella me dio un «Código de Excepción», o algo así, con el que podría hacer referencia a ese caso. Me dio una serie de números, como si fuera un número de expediente, para que cuando llamara lo mentara y así supieran qué estaba hablando.
Hasta aquí de momento la rocambolesca historia. Sigo sin fiarme de lo de la «anulación de facturas». Ver veremos. Tienen una semana de margen.